Se lustra
Homenaje a la escritora Mercedes Vigil levanta cuestionamientos sobre la forma en que Montevideo elige a sus ciudadanos ilustres.
Más de una editorial establecida pelea por la posibilidad de publicar a Mercedes Vigil. Aunque en el medio local no se acostumbra brindar cifras de venta, en la última década la escritora obtuvo seis veces el Libro de Oro, el galardón que otorga anualmente la Cámara del Libro al título más consumido. Del sello Fin de Siglo, Vigil pasó en 2000 a editar sus novelas en la multinacional Planeta (que las exportó a España), pero parte de su producción también aparece a través del gigante Random House-Mondadori-Sudamericana.
Antihegemónica
Al ser consultada, Vigil se mostró parca: dijo estar “feliz” por el reconocimiento de la Junta y consideró “patético” el cuestionamiento de sus colegas. Fue más elocuente en una entrevista concedida el año pasado a Santiago Sánchez, en la que aludió a la hegemonía que ejerce la izquierda en el campo cultural y lo que implica para el reconocimiento público: “En Uruguay no ser de izquierda y no enrolarse en sus discursos políticos es malo. En 2002 se dijo que nunca me iban a dar un Bartolomé Hidalgo y no me lo dieron. Fue el único premio que me ha faltado, pero lo tuve en el extranjero, no me importa. Y no me lo dieron porque no era de izquierda. Y es así, en el Uruguay tú podés escribir en esperanto, y muy mal, pero si militás en el partido adecuado te dan un Bartolomé Hidalgo. Yo lo he visto [...]. Nunca representé el rol del escritor común. En el Uruguay hasta hace diez años -ahora ha cambiado- había que tener determinadas características cadenciosas, ser triste, pobre. A mí me llegaron a decir en el año 2000 que en las entrevistas no dijera que me gustaba Punta del Este, porque era políticamente inadecuado para un escritor. Ahora ya está quedando atrás eso”.
Entre los muchos lectores de Vigil está la edila Glenda Rondán (elegida por el Partido Colorado, aspira a ingresar al Frente Amplio), quien como integrante de la Comisión de Cultura de la Junta Departamental de Montevideo propuso que se declarase ciudadana ilustre a la escritora. El trámite prosperó y la ceremonia de entrega fue llevada a cabo la semana pasada.
Aunque Vigil disfruta de un gran éxito comercial, no ha conseguido aprecio crítico. Su investidura como ciudadana ilustre provocó que cerca de cincuenta escritores y personalidades de la cultura hicieran un pedido público de explicaciones a la Junta Departamental.
Control de calidad
Los firmantes de la carta reclaman a la Junta Departamental que clarifique el procedimiento por el cual se designa a alguien ciudadano ilustre, y expresan su deseo de debatir públicamente las razones por las que se distiguió a Vigil. “La Junta es el órgano legislativo y electo de la Intendencia Municipal de Montevideo y dicta normas de todo tipo, entre las que, parece, se filtran criterios arbitrarios relativos al ‘arte’, y en este caso, parece, a la ‘literatura’. ¿Quién los asesora? ¿Qué criterios de calidad literaria utilizan?”, dice la misiva.
Consultada al respecto, la edila Glenda Rondán indicó que el trámite puede iniciarse dentro de una comisión o ser propuesto por cualquier ciudadano (aunque esto, según el ex presidente de la Junta y también integrante de su Comisión de Cultura, Gabriel Weiss, del Frente Amplio, ocurrió escasas veces en la última década). Luego debe ser votado por el plenario de la Junta y refrendado por el intendente. En el caso de Vigil, el proyecto tuvo unanimidad en ambas instancias y fue confirmado por la intendenta Hyara Rodríguez. Rondán también dejó claro que las comisiones no se valen de asesores técnicos en estos casos, porque equivaldría a “perder potestades”.
Quienes cuestionan la distinción de Vigil ponen énfasis en el valor de su producción: “Creemos que un ‘ciudadano ilustre’ debe ser un referente y ejemplo para la sociedad en su conjunto, y los escritores en particular, por la calidad de su obra. Hay una responsabilidad hacia el conjunto de personas que pueden tomar como ejemplo el trabajo de quienes son designados ‘ilustres’. Hay muchos otros nombres de mayor consistencia a quienes otorgarles el título. Es una pena que quienes propusieron el nombre y quienes lo votaron no tengan conocimiento de historia y teoría literaria, semiótica y semántica, análisis e interpretación y hasta los principios más básicos de gramática. Porque constatamos que, en la decisión que tomaron, todo ello fue omitido”.
La escritora y antropóloga Teresa Porzecanski, una de las firmantes, opina que “la calidad literaria surge siempre de una comparación con otras producciones literarias de escritores nacionales o internacionales de primer nivel, y lo que la carta afirma es que una distinción como la de ‘ciudadano ilustre en el campo literario debiera otorgarse a la mejor producción de literatura uruguaya”.
Rondán prefirió no polemizar con quienes ponen en tela de juicio el homenaje -a pesar de que se formó como profesora de Literatura-, aunque les reconoce su derecho a hacerlo. También Weiss está de acuerdo con el debate, aunque no desea debatir. Sí marca su distancia respecto al homenaje a Vigil: lo votó pero no estuvo presente durante la ceremonia.
Representatividad
El edil frenteamplista explicó su postura, que también puede ayudar a entender el reciente engrosamiento del número de ciudadanos ilustres: para él, se trata de homenajear no sólo a determinadas personalidades, sino también a quienes se identifican con ellas; el criterio de fondo sería la diversidad y la representatividad. En ese sentido, Weiss manifestó ser consciente de que muchos compañeros de legislatura no deben haber estado de acuerdo con algunas de sus propuestas para ciudadano ilustre (nombró a Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute y Eduardo Darnauchans), pero las votaron igual. Por ello no se siente en condiciones de “vetar” -su grupo político tiene mayoría absoluta en la Junta- homenajes, a menos que haya cuestiones éticas de por medio.
No deja de ser destacable que la polémica se produzca en un ámbito puramente simbólico (al menos en su origen). La distinción no implica una retribución material, sino un simple reconocimiento, que Weiss por un lado relativiza (“ya sabemos la opinión que la gente tiene de la Junta”), pero que por otro ensalza (“estoy orgulloso de haber llegado a tiempo con los homenajes al artista Anhelo Hernández y la historiadora Blanca Paris”).
Hacia adelante
Asimismo, el episodio pone en el tapete el problema de la valoración en el campo de las artes, en momentos en que los mencionados criterios de diversidad y representatividad suelen superponerse (y muchas veces desplazar) a los juicios estéticos. Para Rondán, se debe distinguir entre lo que ocurre en un concurso, para el que sí cabe acudir a especialistas, y un homenaje. Por el contrario, la escritora y docente Ana Solari, también firmante de la carta, cree que “lo que está en cuestión es sobre qué bases se nomina y se elige a quienes serán ciudadanos ilustres. Siempre debe aplicarse una valoración (que incluirá distintos aspectos), no sólo a la literatura, sino a cualquier quehacer humano, y más aun si esa valoración concluirá en una distinción como la de marras”.
A partir de aquí, se perfilan dos tareas para la crítica y afines. Por un lado, hace falta dedicarle un tiempo a entender -desde algunas de las disciplinas que mencionan los firmantes de la carta abierta- qué hace que las historias que escribe Vigil, protagonizadas por personajes de otras épocas, generalmente mujeres o figuras excéntricas, sean tan populares, qué nervio toca su literatura en un considerable número de lectores. Por otra parte, está el deber de explicar al público en general por qué lo de Vigil es malo, por qué sus repeticiones -no sólo de temas, sino de frases y estructuras sintácticas-, su simplismo sin simpleza y su buscada complicidad feminista no son un ejemplo a seguir.
Así como es comprensible que los políticos piensen en términos de representatividad, también es justo reclamarles fidelidad a sus compromisos ideológicos. Igualmente habría que dejar que los juicios estéticos circulen en ámbitos amplios, más allá de las reservas que impone la corrección. Tenemos la suerte de seguir contando con una comunidad cultural numerosa, que de tanto en tanto logra algunos consensos. No es malo que se den a conocer, más allá del temor a lo que pueda llegar a pensar la posteridad sobre cómo “discriminamos” a un artista en estos tiempos.
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Comentarios
A mí no me parece mal que cuando una institución quiera dar un premio en un área en que la que no está especializada, llame a técnicos y pida informes. Miren lo que dijo la edila Rondán, que es profesora de literatura:
"Hay gente que se especializa en crítica literaria. Algunos son profesores de literatura; otros no. Yo respeto a la gente en cuanto a sus críticas. A veces estoy de acuerdo; otras veces, no. Los críticos y la crítica no son dos cosas iguales. Los críticos son quienes se especializan en tomar el libro de un autor o autora y desmenuzarlo de acuerdo a cómo lo ven ellos; a veces ‑lo digo con todo respeto‑ , me parece que se olvidan de lo que mencioné antes, de la relación del escritor con su obra, que sería en lo primero que habría que hurgar, desde mi punto de vista.
Después está la crítica, y hay diversos tipos de crítica. Está la crítica de los críticos ‑no es una redundancia‑, algunos de los cuales creen que lo saben todo; otros son más humildes. Y está la crítica de la gente común, que leyó el libro y tiene su opinión. Allí entramos nosotros, todas y todos los que estamos acá: los lectores. "
CIUDADANOS ILUSTRES ASESINOS Y VIOLADORES
Los firmantes me parecen unos reverendos cara duras¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Este cuestionamiento a Mercedes Vigil como Ciudadana Ilustre de Montevideo es ridículo. Es una buena escritora dedicada a resaltar temas nacionales, una buena madre y una vecina a la que muchos vemos a diario y, que yo sepa no ha asesinado, ni nada que se le parezca. Me pregunto a donde estaban sus intolerantes detractores cuando de declaro Ciudadano ilustre al violador Daniel Ortega o al ministro chino Li Peng al carnicero de Tiananmen" por haber dado la orden de disparar contra los estudiantes pro-democráticos en 1989.
¿Si esto no es envidia que es? Porque preocupación ciudadana seguro que no.
44 FIRMAS DUDOSAS Y PREMIOS LITERARIOS NACIONALES
Hace días salió una carta con 44 firmas cuestionando a Mercedes Vigil y la estupidez de su reclamo quedo en evidencia.
Ahora que el avispero se alborotó debemos hablar de los PREMIOS LITERARIOS NACIONALES.
¿Quine elije a sus jurados? Resulta dudoso que sean siempre son los mismos nombres y también que un año sean jurados y el otro premiados.
Muchos de ellos tampoco deberían ser jurados después de mostrar una actitud de persecutoria y odio declarado contra una colega del medio.¿Quien redacta las bases de esos concursos?
No es éticamente correcto que un alto funcionario del organismo que tutela un PREMIO LITERARIO NACIONAL se presente al mismo. Tampoco lo es que gane recurrentemente ese premio.
Debería crearse un sistema para seleccionar jurados de forma que la ciudadanía tuviese las debidas garantías de cristalinidad y diversidad,
Además, como en el resto del mundo ningún funcionario de un ente o ministerio estatal debería estar habilitado para presentarse a un concurso que tutela el mismo organismo en el que labora.
Y esto solo son algunas ideas que se me ocurren al ver esas 44 firmas dudosas
Los chamanes de la tribu ¿Qué hay detrás del ataque a M. Vigil?
No es novedoso hablar del ataque a la escritora compatriota Mercedes Vigil. El país entero habla de ello y todos, menos 44, estamos de acuerdo en que fue un acto de envidia alienante. Sin embargo, estoy segura que esa es una simplificación peligrosa y este suceso pone en evidencia un trasfondo peligroso. Ángel Rama narraba en LA CIUDAD LETRADA que desde épocas coloniales el grupo que mantuvo el monopolio de la cultura letrada fue parte importante del sistema de dominación. Esto no es un hecho nuevo puesto que por siglos la escritura fue monopolio de unos pocos y les daba un poder especial, como antes los tuvieron los brujos o chamanes.
En Uruguay, desaparecida la generación del 45 cargamos con un reducido e inoperante grupo de intelectuales que buscan parecerse a aquellos grandes hombres y mientras, usufructúan de un status auto asignado de “lideres culturales”. Pasan décadas y décadas y ninguno sale del agujero, los ciudadanos no los conocen, no los siguen, no los leen.
Ahora los sufridos contribuyentes descubrimos que existen, que son envidiosos, aburridos, rosque ros y lo peor que pagamos miles de pesos en puestos estatales, Fondos concursales, premios nacionales, etc., etc. sin saber mucho que beneficio sacamos de ello.
Así como en la historia más remota los brujos ostentaban el máximo poder en su comunidad, los intelectuales llevan siglos amasando poder a uso y abuso propio. En el caso de Vigil, es una outsider de pura sepa que arrasó con cualquier tipo de arreglos y manipulaciones del establishment nacional. No hace política, ni loby y se da el gusto de prescindir de la casta de chamanes que pretende digitar nuestra cultura mientras ordeña la vaca Estado a beneficio propio.
Este y no otro es el meollo del asunto y agradezco a que existan editoriales con visión que trabajen para romper el monopolio cultural que sigue utilizando nuestros impuestos para subvencionar inútiles con algún amigo en el gobierno de turno.
Seguro que si plebiscitáramos cargos y beneficios culturales los chamanes se llevarían una gran sorpresa ¡



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LA PATRIA ILUSTRADA
A propósito del cuestionamiento a Mercedes Vigil como ciudadana ilustre.
De mi mayor consideración:
Con motivo de la carta enviada a la prensa por un grupo de escritores que cuestionan a la Junta Departamental de Montevideo por la designación de la escritora Sra. Mercedes Vigil como ciudadana ilustre, y atento a las repercusiones que este hecho ha provocado en los diferentes medios – opiniones de miembros de la Junta, de varios intelectuales, y respuesta de la Sra. Vigil – , vengo, en mi carácter de escritor y crítico literario, a proponer a la opinión pública las siguientes consideraciones al respecto.
En primer término quiero señalar que resulta una desafortunada paradoja que el espíritu corporativo de un grupo de escritores se haya solidarizado para movilizarse, precisamente, en contra de otro escritor ( que ha sido homenajeado); lo que deviene en un acto colectivo carente de toda solidaridad hacia un colega.
Y arribo a esa conclusión porque se supone que cualquier distinción honorable u homenaje tributado a un escritor debiera ser un motivo de satisfacción para nuestro gremio y no convertirse en la causa de una encendida protesta.
A menos que se malentienda el significado de la distinción aludida y se la coloque en el lugar de un trofeo en disputa.
Sin perjuicio de lo antedicho me permito discrepar con mis colegas escritores, pues considero que su planteo, además de improcedente, está equivocado.
Es improcedente pedirle explicaciones a la Junta Departamental, como si se estuviera ante un jurado literario, porque la designación de un ciudadano ilustre
– además de ser competencia exclusiva de esa Junta – no está regida por los mismos criterios que imperan para otorgar un premio literario.
Especialmente improcedente es el modo de dirigirse a la Junta, porque los reclamantes primero descalifican a las mismas personas a quienes, acto seguido, les exigen explicaciones de su proceder.
Y cito textualmente : “ Es una pena que quienes propusieron el nombre ( se refieren a Vigil ) y quienes lo votaron no tengan conocimiento de historia y teoría literaria, semiótica y semántica, análisis e interpretación y hasta los principios más básicos de gramática. Porque constatamos que en la decisión que tomaron, todo ello fue omitido “.
Me pregunto cómo saben los firmantes de esa queja que los miembros de la Junta carecen de dichos conocimientos, y qué procedimientos utilizaron ellos para calificar la presunta ignorancia de los interpelados ?
( Corresponde destacar que la edila Sra Glenda Rondán, quien propuso a Mercedes Vigil, lejos de ser ignorante en las materias invocadas, es profesora de Literatura ).
Pero me parecería más digno de oír aún por qué los reclamantes consideran imprescindible que un miembro de la Junta debe ser especialista en las
mencionadas ciencias, ya sea para postular o votar a un escritor como
ciudadano ilustre.
Siguiendo su línea de razonamiento quiero creer, entonces, que si se propone,
por caso, a un bombero, le exigirían a los integrantes de la Junta que demuestren sus conocimientos en materia de apagar incendios, o que también pondrían el grito en el cielo si éstos no son capaces de explicar las técnicas quirúrgicas cuando el candidato propuesto sea un médico cirujano.
Igualmente equivocado me parece el argumento que esgrimen en contra de Vigil, a la que no reconocen como modelo de escritor y, profundizando en el equívoco, proponen que sea otro el escritor homenajeado.
El error de concepto consiste en la idea de que hay una categoría especial de Ciudadano Ilustre Escritor.
No hay tal cosa. Hay ciudadano ilustre ( escritor, científico o malabarista ) y el candidato propuesto no está sometido a comparación de habilidades con otros
de su misma especialidad. Porque no es un torneo, y porque si se aplicara ese criterio no habría jamás consenso para designar un ciudadano ilustre.
Y en cuanto a lo de ser representante de un modelo de escritor, que yo sepa, la única representación que los escritores asumimos a la hora de escribir es la de nuestros propios fantasmas.
Es indudable que los reclamantes no poseen una buena opinión de la obra literaria de MV; opinión, por cierto, respetable, pero creo que deberían expresarla en otro lado. En el foro específico a esos efectos ; el ámbito de la crítica literaria.
Y llego a este punto porque considero necesario reiterar algo que vengo diciendo desde hace mucho tiempo. El Uruguay necesita urgentemente críticos literarios y espacios para un debate - pero en serio - sobre el tema.
No alcanza con decir que un escritor es bueno o es malo. Hay que demostrarlo con fundamentos críticos. Con texto en mano, analizando, por ejemplo; los aspectos y elementos estructurales de la obra juzgada y sus recursos estilísticos, que es como debe hacerse un trabajo analítico responsable.
El ejercicio profesional de la Crítica es la única forma de terminar con las sospechas de amiguismo, o de envidia, que tiñen muchos comentarios disfrazados de crítica literaria.
Y quisiera llamar suficientemente la atención sobre algo en particular: una cosa
es discrepar con la calidad de la literatura de Vigil, pero otra bien distinta es no reconocer el cuantioso volumen de material histórico que aportó su obra a la cultura uruguaya, y el inclaudicable esfuerzo, en el acierto y en el error, por producir una literatura, básicamente nacional, que le dio una nueva dimensión
de conocimiento a circunstancias y protagonistas de la historia del Uruguay, recreados en la ficción de sus novelas.
Negarle todo eso, además de ignorar el reconocimiento popular de sus lectores
y los premios que ha recibido, y acusarla de que sus libros sean un éxito comercial ( como si esto fuera un delito ) no es propio de juzgar, imparcialmente,
a una escritora. Eso es aborrecer a una persona.
Entre las muchas explicaciones que se me ocurren de por qué Mercedes Vigil merece la distinción que ha recibido, elijo ésta: ella, como todos los escritores
que toman su profesión con responsabilidad, se ha dedicado, exclusivamente,
a la tarea que define la vocación de un escritor : escribir.
Escribir sus libros, sin buscar la complacencia ni la aprobación de los cenáculos, de los círculos influyentes o de poder.
A cambio de esa actitud – y de méritos literarios mal explicados y peor reconocidos - recibe, año tras año, la abrumadora preferencia del público lector. No es poca cosa.
En definitiva, yo vería con más agrado que el colectivo de los escritores – en lugar de cuestionar las distinciones que reciben los colegas - se organizara en otros emprendimientos que mejoren las condiciones para ejercer nuestra profesión.
Como, por ejemplo ; crear una biblioteca para escritores y una beca para estudios especializados, fundar una editorial que sea propiedad del gremio, etc.
Y si queremos revisar o cuestionar algo, en materia de premios, yo empezaría por corregir las Bases de los Premios Nacionales y del Premio Municipal de Literatura, que – digámoslo de una vez – son impresentables.
Pienso y propongo esto con absoluto respeto por la opinión de todos y con la modesta intención de impulsarnos a ser, individual y colectivamente, más ilustrados.
Y, si se puede, un poco más valientes.
Como le hubiese gustado al más ilustre de todos los ciudadanos de la patria oriental.
Cordialmente,
escritor Eduardo Luis Fernández
Correo: eduardoluisf@gmail.com